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Me Equivoqué

Me equivoque, si me equivoque
Por ir hacia ti,
fui al abismo de tu indiferencia,
pensé q mi corazón había encontrado el norte del amor
y me fui al sur de tu desprecio.
Creí que me aplacabas la sed de mis deseos con tus besos
y solo me dabas el mar de tus migajas.
Me equivocaba.
Pensé que el cielo era nuestra cama y era un universo que nos separaba,
si me equivocaba.
Pensé que te desnudaba la piel a solas
y solo te cubrías el corazón para no amarme.
Pensé que había llegado a mi morada, y me equivocaba


Colaboración: Calipso

¿Qué es amor?

¿Qué es amor? 
Dices mientras clavas tu mirada en la punta de mi corazón hacia tu corazón. 
¿Qué es amor? 
Y tú me lo preguntas después de la gran decepción que tuviste 
y yo dispuesta a amar con gran pasión y que debo hacer?
esperar, y caminar contigo hacia un valle espinado de mi amor y tu desamor 
¡Qué agonía! 
pero que no hará un ser humano por amor, 
si que no haría todo lo humanamente posible por estar con ese ser tan extraordinario, 
damos la juventud por una mirada, 
caminamos, me miras con aires soberbios y me preguntas: 
¿Qué es amor? 
Y yo te digo el amor eres tú
Colaboración: Calipso

¿Cuál es el límite para sufrir por alguien?


Qué tan dispuestos estamos a sufrir por alguien? ¿Cuál es el límite? La respuesta es personal e intransferible.

La egoísta sensación de merecer que surge por el hecho de dar, no es siempre egoísmo o utilitaria generosidad, sino auténtica dignidad.

Cuando damos lo mejor de nosotros mismos, cuando decidimos compartir nuestra vida en intimidad, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos nuestra alma hasta el último rincón,

Cuando perdemos toda vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión, existe merecimiento.

Por supuesto que merecemos en virtud de honesta y franca dignidad.

Que se menosprecie, ignore, olvide o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración, vileza del ser, o, en el mejor de los casos, ligereza.

Cuando amamos a alguien que, además de no correspondernos, desprecia nuestro amor, estamos en el lugar equivocado.

Definitivamente, esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos. Con una nueva conciencia la disyuntiva empieza a dejar de serlo, la cuestión empieza a hacerse clara y transparente, obvia: si no me siento bien recibido en algún lugar, empaco y me voy.

Nadie de corazón sensato se quedaría tratando de agradar o disculpándose por no ser como les gustaría a los otros que fuera. R.W. Emerson lo expresó de sublime manera: “La verdad es más hermosa que el fingimiento del amor”.

En cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastime.

¡Haz surgir una nueva conciencia en ti! Incluso, si alguien te hiere reiteradamente sin “mala intención” – este absurdo existe - es posible que te merezca, pero en verdad no te conviene. Definir tus límites, basados en tu dignidad, es el mejor modo de conservar tu…

¡Emoción por existir!



Camino sin retorno


Llegué a ti sin rumbo
me acogiste sin preguntas
me rendí ante ti
me arrodillé sin pedir
sólo supliqué tu amor
Caminos sin retorno
placeres sin tiempo
una sonrisa sin causa
una palabra sin motivo
un beso sin labios
un promesa sin pedirla