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Sólo Tú

Ella siempre tiene una sonrisa
su inocencia te cautiva, ella vive en la verdad
ella es musa, es aire, es compasión
que se quiebra como un cristal cuando siente el dolor ;
a roto cada uno de los esquemas
tomo cada pedazo de su corazón

Llévame contigo a conocer el amor
deja de lado este vacio indiferente
que va matándome muy lentamente
déjame mostrarte que si puedo ser yo

Silencio

No sabia que el silencio
daña mas que la memoria
ni que el tiempo y el espacio son
besar tu boca

Aprender

Si empiezas a ver todo lo bueno
que te trae equivocarte
entonces te darás cuenta que
cada vez vas aprendiendo más,
y que la vida es cuesta arriba
y tienes que hacer lo posible
para jamás dejarte caer,
sigue tus sueños;
ponte metas;
pero lo más importante nunca;
NUNCA dudes de tí
y de lo que eres capaz de hacer

Tú, mi amor

Es ella la que lleva al cielo de la mano
la que te quiere tal y como eres
esa que llena el mundo de alegría y fantasía
Es ella la que te resalta toda tu locura
esa que te acompaña en la aventura que es la vida,
la que cura tus heridas con sus besos
a donde siempre regresas
Ella vive en tí
como la pasión que acelera
los latidos de tu corazón
Ella vive en tí
en cada poro de tu piel

Decisiones en la Vida

es muy difícil crear y muy fácil destruir
es muy fácil bajar y aún más difícil es volver a subir
es muy fácil negar ,difícil reconocer
es muy fácil caer,difícil es volver a ponerse en pie
es muy fácil ser dócil y débil 

mostrarse, ingenuo 
confuso y frágil  
ante aquel 
que quiere que cumplas sus planes desde las tinieblas 
y resistirse, bien difícil es, 
muy fácil seguir el camino del mal 
difícil darse cuenta y rectificar 
es más fácil vivir ficción que realidad 
y es difícil enfrentarse a la verdad 
se trata de amor propio
y no querrás acabar en un ataúd envidiando la vida de otro, 
recuerda que nacemos puros en lo más alto 
pero poco a poco vamos bajando 
vendiendo nuestra alma al diablo 
a cambio de una eterna condena
para mi es muy fácil tomar una decisión 

y es difícil tomar la correcta 
es muy fácil pasar por una situación
y difícil aprender de ella 
es muy fácil proponerse una meta
y difícil que las cosas no se tuerzan
resulta difícil cuando hablas por convicción 

y muy fácil si es por experiencia

Sobrevivir a la ruptura

Terminar una relación puede ser devastador, por eso hay que saber cómo sobrellevar la pérdida o al menos saber cómo actuar en esta nueva situación.
La relación se acabó. Estás sola otra vez, no tienes con quién salir y sientes que no tienes ganas de hacer nada. Una sensación de fracaso o de culpa te abruma y tienes miedo de enfrentarte al mundo. Todo, tus amigos, tus lugares favoritos, la música que te gusta, te lo recuerda a él. Estos sentimientos son muy comunes después de terminar una relación de pareja independientemente de que creas que fue lo mejor o que tú misma hayas provocado la ruptura.
Por eso vamos a darte una guía para que sobrevivas y al final seas más feliz, aún cuando hay personas que saben cómo manejar este tipo de situaciones y sacar lo mejor de la situación, pues es bastante frecuente que cualquiera de nosotros esté desorientado ante la ruptura.

Opción de Vida




Me sentí triste y sola
y ni siquiera me diste tu compañía
menos tu ayuda,
sentía mis días contados
y solo tenia tus miradas
pintadas en frases preconcebidas,
por fe, dichas sin ningún valor emocional,
entonces me creaste.
y me miro menos que cualquiera como yo,
y es que hay seres que nacen para ser feliz
y otros solo para sentir como es su felicidad
yo solo tengo esta facultad
tenemos y nos preguntamos como será?
quien como ella, ya que no va conmigo
nos miramos y vemos nuestra infelicidad
que solo eso conocemos ¿ke deberíamos hacer?,
hacernos transparentes e insensibles
dadas por los otros solo pensar e imaginarnos
que ese mundo no dado ni concebido ni hecho
seria algún día nuestro,
entonces, ¿para ke vivimos?
si no podemos saborear esa vida tan cerca y tan lejos

¿Cómo puedes detectar una traición?


Es extremadamente fácil cuando vemos con el corazón. Sentimos la verdad más de lo que podemos pensar sobre ella.

La experimentamos mejor de lo que la comprendemos.

Así es como nos damos cuenta. Nunca dudes si tu corazón te indica que “algo anda mal”. El corazón no sabe mentir, el cerebro sí.

El amor es tan transparente, que cualquiera puede ver a través de él y encontrar la mentira que puede surgir para mantener un romance.

Cuando uno descubre la verdad y se da cuenta de que ha sido traicionado, duele, mucho.

Y es lógico, ya que típicamente quien traiciona suele vivir en la mentira y el miedo, mientras que el traicionado lo hace en la verdad y en el amor.

Esa polaridad resquebraja a ambas partes por no lograr compatibilidad, y es lógico.

Se dice “que la verdad duele”, pero eso no es cierto. Sólo duele que la ilusión que se tenía se vea desmantelada.

Solemos ver en la otra persona no lo que es (la verdad) sino lo que creíamos que era.

Con una nueva conciencia, he llegado a entender que la verdad sólo sabe curar, y los que se resisten a ella, se resisten a la curación.

La más bella contraparte de la traición que he podido comprender, es que con el tiempo sólo trae la verdad,

con ello nos dolerá haber perdido la “ilusión”, pero es sublime “darnos cuenta de la verdad” para así curarnos y poder sacar esa manzana podrida de nuestra canasta y, de esa manera, poder continuar en paz.

Esa es la bella consecuencia de encontrarnos con la verdad: experimentar paz, que es incompatible con la desconfianza.

Si no te gusta la verdad que descubriste, no es problema de la verdad, sino tuyo


Volar juntos pero jamás atados


Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos - empezó el joven

- Y nos vamos a casar - dijo ella

- Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitu el día de la muerte.

- Por favor - repitieron - hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.

- Hay algo...- dijo el viejo después de una larga pausa - Pero no sé...es una tarea muy difícil y sacrificada.

- No importa - dijeron los dos - Lo que sea - ratificó Toro Bravo

- Bien - dijo el brujo - Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?

La joven asintió en silencio.

- Y tú, Toro Bravo - siguió el brujo - deberás escalar la montaña del trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mi, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta...salgan ahora!.

Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur....

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas.

Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.

- ¿Volaban alto?- preguntó el brujo

- Si, sin dudas. Como lo pediste...¿y ahora? -preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?

- No - dijo el viejo

- Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne - propuso la joven.

- No - repitió el viejo. Harán lo que les digo: Tomen las aves y aténlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero...Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.

- Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, "vuelen juntos pero jamás atados".




Palabras De Un Reloj


Trabajo más que un mortal,

pero más fácilmente porque lo hago segundo a segundo.

Tengo que hacer miles de tic-tacs para formar un día, pero dispongo de
un segundo para hacer cada
uno de ellos, no los quiero hacer todos a la vez.

Nunca me preocupo de lo que hice ayer, mi de lo que tendré que hacer
mañana. Mi ocupación es de
HOY , AQUI Y AHORA.

Sé que si hago lo de hoy bien, no tendré que molestarme por el pasado
ni preocuparme por el futuro.

Tú que eres persona, si quieres vivir tan tranquilo y tan feliz como
yo, no trates de vivir toda tu vida, ni
echarte todo el peso del trabajo en un solo día.

Vive ahora, haz el trabajo de cada día en su día.

Te convencerás de que, si se toma tiempo, siempre hay tiempo para todo.

Hay un modo difícil y un modo fácil de hacer el trabajo que tiene que
hacerse. Si quieres encontrar el
modo fácil, "mírame" nunca me preocupo, nunca me apresuro, pero nunca
me retraso.

Lo que tengo que hacer lo hago. ¡Es este el secreto!



Un gran consejo


Un esposo fue a visitar a un sabio consejero y le dijo
que ya no quería a su mujer y que pensaba separarse.

El sabio lo escucho, lo miro a los ojos y solamente le dijo una palabra:


AMELA, y luego calló.


Pero es que ya no siento nada por ella.

Ámela, repuso el sabio.

Ante el desconcierto del hombre, el sabio agrego lo siguiente:

Amar es una decisión, no un sentimiento. Amar es dedicación y entrega.


Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor.


El amor es un ejercicio de jardinería:

Arranque lo que hace daño.

Prepare el terreno, siembre, sea paciente, riegue y cuide.

Este preparado porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvias.


Mas no por eso, abandone el jardín.


Ame a su pareja, es decir: acéptela, valórela, respétela,
dele afecto y ternura, admírela y compréndala.


Y eso es todo: ámela.

AUXILIO EN LA LLUVIA


Una noche, a las 11:30 p.m. una mujer afroamericana de edad avanzada estaba parada en el borde de una .autopista de Alabama bajo tina fuerte tormenta. Su automóvil se había descompuesto y necesitaba desesperadamente que alguien la llevara. Empapada, decidió hacerte señas al próximo carro que pasara, A pesar de ser una época de agudos conflictos raciales, un joven blanco se detuvo a ayudarla, la llevó a un lugar seguro y la puso en un taxi. La señora, que parecía bastante apurada, anotó la dirección del joven, le agradeció y se fue.

Siete días después, tocaron a la puerta de la casa del joven. Para su sorpresa, era un paquete a su nombre:

un televisor de pantalla gigante con una nota que decía:

"Muchísimas gracias por ayúdame en la autopista la otra noche. La lluvia anegó no sólo mi ropa sino m¡ espíritu. Entonces apareció usted. Gracias a usted, pude llegar al lado de la cama de mí marido agonizante, justo antes de que muriera. Dios lo bendiga por ayudarme y por servir a otros desinteresadamente.

"Sinceramente, la señora de Nat King Cole"

No esperes nada a cambio y lo recibirás.

EL COLECCIONISTA DE INSULTOS


En los días que corren es conveniente cederle un espacio a esta alegoría budista que trascribe Paulo Coelho y que hará pensar a muchos.

Cerca de Tokio vivía un gran samuray, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario. Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido tina batalla. Conociendo la reputación del viejo samuray, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.

Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío, Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo. Arrojó algunas piezas en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo ' incluso a sus ancestros. Durante, vanas horas hizo todo lo posible para sacarlo de casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final déla tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.

Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:

¿Cómo, ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El viejo samuray repuso:

Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?

Por supuesto, a quien intentó entregarlo respondió uno de los discípulos.

Pues lo mismo vale para la envidia la rabia y los insultos añadió el maestro. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

Nadie nos arremete o nos hace sentir mal: somos los que decidimos cómo sentirnos. No culpemos a nadie por nuestros sentimientos: somos los únicos responsables de ellos. Eso es lo que se llama asertividad

EL VIOLÍN DE PAGANINI


Hubo un gran violinista llamado Paganini. Algunos decían que era una persona extraña. Otros, que había en él algo sobrenatural. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, y por eso nadie quería perder la oportunidad de verlo tocar.

Una noche, el escenario estaba repleto de admi¬radores preparados para recibirlo. La orquesta entró y fue aplaudida. El director entró y recibió una gran ovación. Pero cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró. El violinista se puso el instrumento en el hombro, y lo que si¬ guió fue indescriptible: blancas y negras, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecían te¬ner alas y volar al toque de aquellos dedos encan¬tados.

De repente, un sonido extraño interrumpió el ensueño de la platea: una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto. El director paró. La orquesta se calló. El público estaba en suspenso. Pero Paganini no se detuvo. Mirando su partitura, continuó extrayendo sonidos deliciosos de su violín atrofiado. El director y la orquesta, admirados, volvieron a tocar.
Cuando el público se tranquilizó, de repente otro sonido perturbador atrajo su atención. Otra cuerda del violín se rompió. El director y la orquesta pararon de nuevo, mas Paganini continuó como si nada hubiera ocurrido. Impresionados, los músicos volvieron a tocar.

Pero el público no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación. Todos los asistentes, asombrados, gritaron un "¡Ho!" que retumbó por la sala: otra cuerda del violín se había roto. El director y la orquesta se detuvieron. La respiración del público cesó. Pero Paganini seguía: corno un contorsionista musical, arrancaba todos los sonidos posibles de la única cuerda que le quedaba al destruido violín. El director, embelesado, se animó, y la orquesta volvió a tocar con mayor entusiasmo. El público iba del silencio a la euforia, de la inercia al delirio.

Paganini alcanzó la gloria, y su nombre corrió a través del tiempo. No fue apenas un violinista genial, sino el símbolo del profesional que continúa adelante aun ante lo imposible.

Cuando todo parece derrumbarse, démonos una oportunidad y sigamos adelante; despertemos al Paganini que existe en nuestro interior La celebridad es el arte de continuar donde otros resuelven parar.

EL PERRITO COJO


El dueño de una tienda estaba poniendo en la puerta un cartel que decía: "Cachorros en venta". Como esa clase de anuncios siempre atrae a los niños, de pronto apareció un pequeño y le preguntó:

¿Cuál es el precio de los perritos?

El dueño contestó:

Entre treinta y cincuenta dólares.

El niñito se metió la mano al bolsillo y sacó unas monedas.

Sólo tengo $2,37. ¿Puedo verlos?

El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió una perra seguida por cinco perritos, uno de los cuales se quedaba atrás. El niñito inmediatamente señaló al cachorrito rezagado.

¿Qué le pasa a ese perrito? preguntó.

El hombre le explicó que el animalito tenía la cadera defectuosa y cojearía por el resto de su vida. El niño se emocionó mucho y exclamó:

¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!

Y el hombre replicó:

No, tú no vas a comprar ese cachorro. Sí realmente lo quieres, yo te lo regalo,

El niñito se disgustó y, mirando al hombre a los ojos, le dijo:

No, no quiero que usted me lo regale. Creo que vale tanto corno los otros perritos, y te pagaré el precio completo. De hecho, le voy a dar mis $2,37 ahora y cincuenta centavos cada mes, hasta que lo haya pagado todo.

El hombre contestó:

Hijo, en verdad no querrás comprar ese perrito. Nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros.

El niñito se agachó y levantó su pantalón para mostrar su pierna izquierda, retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo:

Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda.

El hombre se mordió el labio y, con los ojos llenos de lágrimas, dijo:

Hijo, espero que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú.

En la vida no importa quiénes somos, sino que alguien nos aprecie por lo que somos, nos acepte y nos ame incondicionalmente.

ASCENDER POR RESULTADOS


Juan trabajaba en una empresa hacía dos años. Era muy serio, dedicado y cumplidos de sus obligaciones. Llegaba puntual y estaba orgulloso de no haber recibido nunca una amonestación. Cierto día buscó al gerente para hacerle un reclamo:

Señor, trabajo en la empresa hace dos años con bastante esmero y estoy a gusto con mi puesto, pero siento que he sido dejado de lado. Mire, Fernando ingresó a un puesto igual al mío hace sólo seis meses y ya ha sido promovido a supervisor.

¡Ajá! contestó el gerente. Y mostrando cierta preocupación le dijo: Mientras resollemos esto quisiera pedirte que me ayudes con un problema. Quiero dar fruta para la sobremesa del almuerzo de hoy. Por favor, averigua si en la tienda de enfrente tienen frutas frescas.

Juan se esmeró en cumplir con el encargo y a los cinco minutos estaba de vuelta.

Bien, ¿qué averiguaste?

Señor, tienen naranjas para la venta.

¿Y cuánto cuestan?

_¡Ah! No pregunté.

Bien. ¿Viste si tenían suficientes naranjas para todo el personal?

Tampoco pregunté eso.

¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja?

No lo sé, señor, pero creo que...

Bueno, siéntate un momento.

El gerente cogió el teléfono e hizo llamar a Fernando. Cuando se presentó, le dio las mismas instrucciones que a Juan, y en diez minutos estaba de vuelta. El gerente le preguntó:

Bien, Fernando, ¿qué noticias me traes?

Señor, tienen naranjas, las suficientes para atender a todo el personal, y si prefiere, tienen bananos, papayas, melones y mangos. La naranja está a 150 pesos el kilo; el banano, a 220 pesos la mano; el mango, a 90 pesos el kilo; la papaya y el melón, a 280 pesos el kilo. Me dicen que si la compra es por cantidades, nos darán un descuento de diez por ciento. Dejé separadas las naranjas, pero si usted escoge otra fruta debo regresar para confirmar el pedido.

Muchas gracias, Fernando. Espera un momento.

Entonces se dirigió a Juan, que aún seguía allí:

Juan, ¿qué me decías?

Nada, señor... eso es todo. Con su permiso.

Hoy en día reclamamos empoderamiento. Es decir que los jefes otorguen a sus subalternos la posibilidad de tomar decisiones y responsabilizarse por ellos. Pero, ¿están los empleados asumiendo esta función de manera preactiva y auto motivada?

El potencial está en las personas. Son ellas quienes deben desarrollarlo y hacerlo conocer a los demás a través de hechos concretos.

LA PARÁBOLA DEL CABALLO


Un campesino que enfrentaba muchas dificultades poseía algunos caballos que lo ayudaban en los trabajos de su pequeña hacienda. Un día, su capataz te trajo la noticia de que uno de los mejores caballos había caído en un viejo pozo abandonado. Era muy profundo, y resultaría extremadamente difícil sacarlo de allí.

El campesino fue rápidamente al lugar de] accidente y evaluó la situación, dándose cuenta de que el animal no se había lastimado. Pero, por la dificultad y el costo del rescate, concluyó que no valía la pena, y pidió al capataz que sacrificara al caballo tirando tierra al poco hasta enterrarlo. Y así se hizo.

A medida que la tierra le caía encima, el animal se sacudía. Esta se acumuló poco a poco en el fondo del pozo, permitiéndole subir. Los hombres se dieron cuenta de que el caballo no se dejaba enterrar sino que, al contrario, estaba subiendo, hasta que finalmente consiguió salir del socavón.

Si está "allá abajo ", sintiéndose poco valorado, y sí los otros le lanzan la tierra de la incomprensión, del egoísmo o de la falta de apoyo, recuerde al caballo de esta historia. No acepte la tierra que tiraron sobre usted, sacúdala y suba sobre ella, Cuanta más tierra le lancen, más podrá subir

EMPUJA LA VAQUITA


Un sabio maestro paseaba por el bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de conocer lugares y personas, y sobre las oportunidades de aprendizaje que nos brindan estas experiencias.

La casa era de madera y sus habitantes, una pareja y sus tres hijos, vestían ropas sucias y rasgadas, y estaban descalzos. El maestro se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia, y le dijo:

En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir?

El hombre respondió calmadamente:

Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Parte de la leche la vendemos o la cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina, y con la restante elaboramos queso, cuajada y otros productos para nuestro consumo. Así es como vamos sobreviviendo.

El sabio agradeció la información y contempló el lugar por un momento, antes de despedirse y partir. A mitad de camino le ordenó a su fiel discípulo:

¡Busca la vaquita, llévala al precipicio y empújala!

El joven lo miró espantado y le replicó que ese animal era el medio de subsistencia de la familia. Como percibió el silencio absoluto del maestro, cumplió la orden: empujó a la vaquita al barranco, y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en su memoria.

Un día, el discípulo resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar para contarle la verdad a la familia y pedirle perdón. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba veía todo muy bonito, diferente de como lo recordaba. Se sintió triste, imaginando que aquella humilde familia había debido vender su terreno para sobrevivir. Aceleró el paso y, al llegar, fue recibido por un señor muy simpático, al cual preguntó por las personas que vivían en ese lugar cuatro años atrás, El hombre le respondió que allí seguían.

Sobrecogido, el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que había visitado algunos años antes con el maestro. Elogió el lugar y te preguntó al señor, el dueño de la vaquita:

¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?

Emocionado, el hombre respondió:

Nosotros teníamos una vaquita que cayó al precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos; así alcanzamos el éxito que sus ojos ven ahora.

Esta es la realidad de lo que se ha llamado zona de confort Estamos tan conformes con el estado de cosas que nos rodea que no desarrollamos otras posibilidades. Sólo necesitamos un evento sorpresivo para darnos cuenta de que la seguridad puede ser nuestra peor consejera y de que nos impide ver el horizonte.

EL REGALO FURTIVO


,Un chico había nacido con una enfermedad que no tenía cura. A sus 17 años, podía morir en cualquier momento. Siempre había permanecido en casa, al cuidado de su madre, pero estaba harto y decidió salir solo por una vez. Visitó muchos almacenes y, al pasar por uno de música, vio a una jovencita primorosa de su misma edad. Fue amor a primera vista. Abrió la puerta y entró sin mirar nada que no fuera ella. Acercándose poco a poco, llegó al mostrador donde se encontraba la chica, que lo miró y le dijo, ¡con una sonrisa:

¿Te puedo ayudar en algo?

Él pensó que era la sonrisa más hermosa que había visto en toda su vida, Sintió deseos de besarla en ese instante. Tartamudeando, le dijo:

Sí, eeeehhh, uuuuhhh... me gustaría comprar un disco y sin pensarlo, tornó el primero que vio y le dio el dinero.

¿Quieres que te lo envuelva? preguntó al joven, sonriendo de nuevo.

Él asintió con la cabeza y ella fue a la oficina, para volver con el paquete envuelto, Lo tomó y se fue.

Desde entonces, todos los días visitaba la tienda y compraba un disco. La muchacha siempre lo envolvía, y él se lo llevaba y lo guardaba en su clóset. Era muy tímido para invitarla a salir y, aunque trataba, no podía. Su mamá se dio cuenta y le dio ánimo, así que al siguiente él se armó de coraje y se dirigió a la tienda- Compró un disco y, como siempre, ella se fue a envolverlo. Él tornó el paquete y, mientras la joven no lo miraba, dejó su número de teléfono en el mostrador y salió corriendo.

Al otro día, repicó el teléfono de la casa y la mamá contestó. Era la muchacha del almacén, preguntando por su hijo. La señora comenzó a llorar y le dijo:

¿No lo sabes? Murió ayer.

Hubo un silencio prolongado, roto solamente por los sollozos de la madre. Días más tarde, la señora entró en el cuarto de su hijo. Al abrir el clóset, se topó con montones de cajitas en papel de regalo, Como esto le causó curiosidad, tornó uno de los paquetes y se sentó sobre la cama para abrirlo. Al hacerlo, un pequeño pedazo de papel salió de la cajita plástica. Era una nota que decía: "¡Hola! Estás' muy guapo. ¿Quieres salir conmigo? Te quiere, Sofía".

Con emoción, la madre abrió otro paquete, y otro, y otro, y al hacerlo encontró muchas notas; todas decían lo mismo con distintas palabras.

Así es la vida: no espere demasiado para decirle a ese alguien especial lo que siente.

Dígalo hoy: mañana puede ser muy tarde.

VEREMOS


Mi amigo tiene uña granja. Como le encanta hacer las cosas a la antigua, no posee ningún equipo mecánico y' usa un caballo para arar su campo. Un día, mientras estaba arando, el caballo se desplomó, muerto. En el pueblo todos compadecieron a mi amigo.

¡Oh, qué terrible que le haya sucedido eso! le dijeron.

Él se limitó a contestar:

Veremos.

Estaba tranquilo y en paz, y admirábamos tanto su actitud que nos pusimos de acuerdo y le regalamos un caballo. Entonces la reacción general fue exclamar:

¡Que hombre de suerte!

Y él dijo:

Veremos.

Unos días después el caballo, que aún desconocía la granja, saltó una cerca y escapó, y todos exclamaron:

¡Oh, pobre hombre!

Veremos dijo él de nuevo.

Y lo mismo repitió una semana después, cuando el caballo regresó seguido por una docena de potros sin domar.

Al día siguiente, su hijo salió a pasear a caballo, se y se rompió la pierna.

¡Pobre muchacho! se compadeció todo el pue¬blo.

Y mi amigo dijo: Veremos.

Pocos días después llegó al pueblo el ejército, para reclutar a todos los jóvenes en edad de prestar el servicio militar, pero a su hijo lo dejaron porque tenía la pierna rota.

¡Vaya chico con suerte! comentaron los vecinos,

Y mi amigo dijo: Veremos.

También nosotros tenemos que aprender a dar un paso atrás, tomar distancia y decir: " Veremos ". En vez de juzgar lo que nos sucede en la vida y decir qué es bueno y qué es malo, junto o injusto, debemos reconocer que en sí mismo nada es bueno o malo, y que cualquier cosa puede ayudarnos a entrar nuevamente en armonía con el plan del universo.